Letizia pasó del corsé viral al vestido alquilado: sus cambios en Oviedo
Plumas, terciopelo, mangas enormes y una prenda alquilada: las elecciones de la reina Letizia para el concierto de los Premios Princesa de Asturias muestran cuánto ha cambiado su vestuario. El negro y Felipe Varela marcaron varias de sus apariciones, pero con los años llegaron otros colores, nuevas firmas y decisiones que rompieron aquella continuidad.
Los reyes tienen previsto asistir este jueves, 22 de octubre de 2026, a las 19:00 horas, al XXXIV Concierto Premios Princesa de Asturias junto a la princesa Leonor y la infanta Sofía.

La cita tendrá lugar en el Auditorio Palacio de Congresos Príncipe Felipe, situado en la plaza Gesta de Oviedo, en la víspera de la entrega de los galardones.

Para doña Letizia, este encuentro musical forma parte de su agenda desde 2004. Veintidós años de apariciones permiten observar una transformación que va mucho más allá de cambiar de vestido: ha alternado siluetas, incorporado diseñadores y dado protagonismo a prendas que se alejaban de sus elecciones anteriores.

El recorrido fotográfico reúne algunas de esas decisiones. Hay conjuntos de pantalón, vestidos de líneas contenidas y otros con detalles difíciles de pasar por alto. También accesorios recuperados y joyas que han acompañado propuestas muy distintas. Estas son las elecciones que explican esa evolución.

En 2025, pedrería en movimiento y pantalones amplios
El 23 de octubre de 2025, Letizia volvió a una combinación que ha repetido en esta cita: azul y negro. Esta vez, el protagonismo recayó en un top bicolor de manga corta, con cuello de camisa y flecos de pedrería que aportaban movimiento a la prenda.

Lo combinó con unos pantalones de Sybilla de cintura alta y pernera muy ancha. Ya los había estrenado el 24 de abril de aquel año, por lo que el conjunto incorporaba una pieza conocida de su armario en una propuesta diferente.

A su llegada también mostró una capa. Para los complementos escogió unos zapatos destalonados de Magrit con tacón moderado y una cartera de Felipe Varela.

Las joyas mantuvieron una presencia discreta frente al detalle del top: unos pendientes sencillos de brillantes y el anillo de Coreterno completaron su elección. El resultado dio continuidad a sus colores habituales sin recurrir al vestido como pieza principal.

En 2024, la sorpresa estaba en el alquiler
Un año antes, el 24 de octubre de 2024, la Reina había elegido un vestido azul marino de Roland Mouret. La particularidad era que lo había alquilado a través de Lend the Label.

Se trataba del modelo Maxi Bleu, confeccionado en cady con una ligera elasticidad. El diseño reunía frunces y drapeados distribuidos por el cuerpo, un escote asimétrico y mangas largas rematadas con cremalleras en los puños.
La elección destacaba tanto por su construcción como por la manera en que había llegado a su vestuario. En una cita asociada a prendas de ceremonia, Letizia incorporaba un diseño de alquiler firmado por una casa londinense.
Para acompañarlo estrenó unos zapatos destalonados de Magrit, coordinados con la cartera de mano. Volvió a llevar su anillo de Coreterno y recuperó unos pendientes de doble aro con aguamarinas, oro blanco y diamantes.
La identificación de esas joyas también tuvo su recorrido. Inicialmente se vincularon con Bvlgari, aunque posteriormente se atribuyeron a la joyería Aldao. Según esa información, habrían sido un regalo de don Felipe con motivo del nacimiento de la princesa Leonor.
El azul del vestido y las aguamarinas compartían protagonismo en un estilismo en el que cada detalle quedaba integrado, desde el escote hasta los accesorios.
El fucsia y las mangas XXL cambiaron el tono en 2023
El 19 de octubre de 2023, doña Letizia se apartó de los colores oscuros con una blusa rosa de María Barragán. Era el modelo Nina, una prenda de mangas de gran volumen que concentraba buena parte de la atención del conjunto.
La combinó con pantalones negros y un cinturón fino de Hugo Boss. Frente a la amplitud de las mangas, esos elementos daban una línea más definida al resto del vestuario y permitían que la blusa conservara su protagonismo.
Los zapatos de salón y el bolso de mano pertenecían a Magrit. Como joyas, eligió nuevamente el anillo de Coreterno y unos pendientes de oro blanco y brillantes.
Estos últimos habían aparecido poco antes en otra cita familiar importante: la jura de bandera de la princesa Leonor en Zaragoza. Así, una joya recién incorporada a sus apariciones públicas acompañaba una de las elecciones de color más llamativas de este recorrido.
En 2022, el vestido llevaba su propia joya
Para el concierto de 2022, la Reina escogió terciopelo negro y una firma española: Teresa Helbig. El vestido pertenecía a la colección de otoño-invierno 2022-2023 y situaba su detalle principal en la parte superior.
Una celosía de cristales cubría la pechera y creaba un efecto de escote joya. La ornamentación formaba parte del propio diseño, de modo que el vestido incorporaba el brillo sin depender de un collar.
Letizia lo acompañó con pendientes de aro con circonitas y una cartera de Magrit, el modelo Nassa, cuya solapa era de piel de serpiente.
Los zapatos eran unos destalonados de ante de Carolina Herrera. En la mano llevaba el anillo de Karen Hallam, presente también en otras apariciones de este repaso. El terciopelo y los cristales construían una propuesta de noche distinta a los conjuntos de pantalón que ha elegido en otras ediciones.
El regreso de 2021 tuvo plumas y una firma sin identificar
El concierto volvió a celebrarse en 2021 después de que la pandemia del coronavirus obligara a cancelar la cita de 2020. Para ese regreso, doña Letizia estrenó un vestido verde con adornos de plumas.
El modelo estaba realizado en un tejido ligero y su procedencia seguía sin conocerse. Esa falta de identificación lo diferencia de muchas otras prendas de este recorrido, cuyos diseñadores y colecciones sí están documentados.
Los complementos añadieron un segundo color al conjunto: tanto los zapatos de salón como el bolso eran dorados y estaban firmados por Magrit.
Las plumas recuperaban un recurso que ya había tenido un papel destacado en su vestuario para este concierto. Dos años antes, la Reina había llevado una de sus propuestas más recordadas precisamente alrededor de ese detalle.
El corsé de 2019 que se convirtió en una de sus imágenes más comentadas
En 2019, Letizia optó por un conjunto de The 2nd Skin Co. perteneciente a la colección de otoño-invierno 2019-2020. La pieza principal era un corsé adornado con plumas, combinado con pantalones negros.
La elección adquirió una gran difusión y se convirtió en una de las imágenes más reconocibles de sus apariciones en esta cita musical. La parte superior concentraba el volumen y la textura, mientras el pantalón mantenía una línea más sencilla.
Lo completó con un bolso negro de Magrit y zapatos de salón de Manolo Blahnik. Las joyas tuvieron una presencia especialmente destacada: pendientes de De Grisogono y las pulseras gemelas de Cartier.
También llevó el anillo de Karen Hallam. Entre el corsé y los brazaletes, aquel conjunto reunía varios elementos con fuerza propia y mostraba una faceta más atrevida dentro de su vestuario para Oviedo.
En 2018 cambió de diseñador y eligió Armani
El vestido negro de 2018 podía parecer una continuación de sus preferencias habituales por el color. Sin embargo, la novedad estaba en la firma.
Después de varias elecciones de Felipe Varela que habían convertido su presencia en una costumbre para este acto, la Reina estrenó una creación de Emporio Armani. Era un diseño sencillo que introducía moda italiana en esta secuencia de apariciones.
Mantuvo el negro en los complementos: una cartera de raso de Magrit y zapatos destalonados de CH Carolina Herrera.
Para las joyas recurrió a los pendientes de diamantes de las llamadas joyas de pasar y a las pulseras gemelas de Cartier. La sobriedad del vestido dejaba espacio a unas piezas que también figuran en otros momentos importantes de su vestuario institucional.
El azul de 2017 rompió una sucesión de negro
En 2017, el cambio no llegó por el diseñador, sino por el color. Doña Letizia escogió un vestido azul de Felipe Varela y se apartó de la continuidad del negro en esta cita.
Los zapatos eran unos salones de ante de Magrit. En las muñecas volvió a lucir las pulseras gemelas de Cartier, dos brazaletes de diamantes iguales que pertenecieron a la reina Victoria Eugenia y forman parte de las joyas de pasar.
Los pendientes, articulados y montados con topacios naturales, llevaban la firma de Yanes.
El conjunto combinaba así una modificación visible en el vestido con accesorios y joyas vinculados a otras apariciones. Era una manera de cambiar el tono sin abandonar por completo los elementos que ya formaban parte de su estilo.
En 2016, tirantes finos, flores y un peinado diferente
La propuesta de 2016 giró en torno a un vestido lencero de Felipe Varela. Tenía largo midi y tirantes muy finos, una silueta que acompañó con un cinturón de motivos florales.
Ambas piezas pertenecían a la colección de primavera-verano de 2017. El cinturón incorporaba un detalle marcado a un vestido de líneas más ligeras, mientras unos zapatos de salón de Prada completaban el vestuario.
El cambio también se apreciaba en el peinado. La Reina llevó el cabello rizado, adornado con una horquilla joya, y eligió un labial rojizo.
Vestido, cinturón, cabello y maquillaje daban forma a una propuesta en la que la transformación no dependía únicamente de la ropa. Los detalles de belleza tuvieron tanto peso como los accesorios a la hora de definir aquella aparición.
El mono de 2015 ya ofrecía otra alternativa al vestido
En 2015, Felipe Varela firmó un mono negro de seda cady que doña Letizia llevó al concierto. Su escote halter incorporaba un trabajo troquelado y bordados con cristales de Swarovski.
El diseño situaba la ornamentación en la zona superior y ofrecía una alternativa al vestido de noche dentro de la misma cita.
También era de Varela el bolso joya, realizado con cristal negro y cadena. Prenda y complemento compartían así autor y una atención especial al brillo.
Visto junto a las elecciones posteriores, aquel mono forma parte de un vestuario que ha ido alternando continuidad y cambios. El negro ha regresado muchas veces, al igual que determinadas joyas y accesorios, pero también han encontrado su lugar el fucsia, el verde, las plumas y el alquiler de un vestido. Las fotografías permiten seguir esas decisiones sin necesidad de reducirlas a una única fórmula. ¿Por qué se sigue exigiendo discreción a una reina cuando sus elecciones más atrevidas son las que mejor se recuerdan?
Dejad en los comentarios qué etapa de su estilo os convence más.
