Melyssa Pinto ya no identifica el amor con una sucesión de emociones intensas. Ahora habla de tranquilidad, de apoyo y de una estabilidad que está aprendiendo a valorar. En esta etapa junto a Mario Casas, la diseñadora tiene claro qué necesita de una pareja y tampoco cierra la puerta a que su relación llegue algún día al terreno profesional.
Su presente queda lejos de la exposición televisiva que marcó su paso por La isla de las tentaciones. Después de aquella experiencia, Melyssa decidió cambiar el rumbo de su carrera y concentrarse en sus proyectos como empresaria y diseñadora de moda. Esa transformación profesional ha coincidido con una nueva etapa sentimental que ambos han preferido mantener alejada del primer plano.

Las primeras fotografías de Melyssa y Mario juntos se conocieron a comienzos de 2025 y los situaban en un restaurante de Gran Canaria. Desde entonces, su relación ha ido afianzándose sin que ninguno haya convertido el noviazgo en el centro de su actividad pública. Por eso, sus últimas palabras permiten conocer algo más de una historia que suelen proteger.
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La ocasión llegó durante la presentación de su nueva colección de edición limitada con Gioseppo. Melyssa acudió el pasado jueves a mostrar el resultado de esta colaboración y aprovechó para explicar cómo se encuentra, qué papel desempeña su pareja en sus proyectos y qué ambiciones conserva para el futuro.

La felicidad que describe no depende únicamente de su relación ni de los avances laborales. También tiene que ver con la manera en que se siente consigo misma. Explicó que atraviesa un momento de bienestar personal y que, quizá por la edad, ahora busca una calma que siente cada vez más cerca. Su valoración de esta etapa parte tanto de lo que sucede a su alrededor como de su propio estado mental.

Dentro de ese equilibrio, Mario ocupa un lugar de apoyo. Melyssa explicó que el actor la acompaña en sus iniciativas, la ayuda y la impulsa a seguir desarrollándose. Su segunda colección para Gioseppo también ha contado con ese respaldo, que ella considera especialmente valioso cuando llega de la persona con la que comparte su vida.
Para Melyssa, una relación necesita además una base de amistad. Poder contar con la pareja, sentirse acompañada y recibir ánimo para avanzar forman parte de lo que hoy aprecia. Al hablar de Mario, puso el acento precisamente en esa presencia cotidiana que favorece su crecimiento.
Su reflexión fue más allá del actor. La diseñadora reconoció que su forma de entender las relaciones ha cambiado con los años y que ya no se ve en el mismo punto que durante su etapa televisiva. Lo que antes podía interpretar como intensidad sentimental ahora lo contempla desde otra perspectiva.
Según explicó, en la juventud es frecuente buscar emociones constantes y confundirlas con el amor. Sin embargo, hoy considera que esas oscilaciones no son lo que sostiene necesariamente una relación duradera. Frente a las subidas y bajadas, valora una evolución que permita construir confianza, paz y continuidad.
Ese cambio ayuda a entender por qué habla de su situación actual en términos de estabilidad. Melyssa está aprendiendo a apreciar una relación que avanza sin necesitar sobresaltos para demostrar su importancia. Es una manera distinta de vivir el vínculo sentimental y también de definir lo que espera de él.
La posibilidad de compartir una campaña con Mario Casas introdujo otro asunto: si esa complicidad podría trasladarse al trabajo. Melyssa dejó abierta la opción, aunque no anunció ningún proyecto conjunto ni dio por hecho que vaya a producirse. Su respuesta, «el futuro dirá», mantuvo la posibilidad sobre la mesa sin convertirla en un compromiso.
Entre sus aspiraciones también aparece una imagen muy concreta: verse en Times Square junto a Victoria Beckham. Es un sueño que reconoce como difícil, pero que le ilusiona imaginar. Pensar que podría suceder forma parte de esas metas que conserva mientras sigue desarrollando su carrera.
Por ahora, su atención está puesta en el lanzamiento de Gioseppo. Con esta colección ha querido ofrecer calzado cómodo, con personalidad y fácil de combinar. También busca que los diseños reflejen su identidad y aquello que se propuso conseguir al empezar a trabajar en ellos.
Melyssa combina así un proyecto propio, ambiciones por cumplir y una relación que describe desde el respaldo mutuo. No hay una campaña confirmada con Mario, pero sí una idea clara de lo que quiere conservar: crecer sin renunciar a la tranquilidad. ¿Hemos confundido tanto el amor con el drama que una relación estable nos parece menos apasionada?
Contad en los comentarios cómo lo veis.
