El verano de la Familia Real en Mallorca ya empieza a tomar forma. Una de las citas más simbólicas de la temporada, la recepción de don Felipe y doña Letizia con la sociedad mallorquina en el Palacio de Marivent, ya tiene día señalado: será el 6 de agosto.
No se trata de un acto cualquiera dentro de la agenda estival. Esta recepción se ha convertido con los años en una de las imágenes más esperadas de las vacaciones reales en Palma. A ella suele sumarse la reina Sofía y, en las últimas etapas, también han ido ganando presencia la princesa Leonor y la infanta Sofía, que ya forman parte visible de estos encuentros institucionales.

La cita está prevista en los jardines de Marivent, la residencia de verano de los Reyes en la isla. Aunque el palacio se encuentra inmerso en trabajos de mejora, las obras se interrumpen entre finales de julio y la primera quincena de agosto. Por eso, salvo cambio de última hora, el escenario tradicional volvería a acoger el acto sin alterar el ritual de cada verano.

La fecha del 6 de agosto también ayuda a dibujar el calendario mallorquín de don Felipe. El Rey permanecería en la isla, al menos, hasta el 8 de agosto, una estancia que encaja con otra de sus grandes citas habituales: la Copa del Rey MAPFRE de vela.
La competición se celebrará este año en la bahía de Palma del 4 al 8 de agosto, aunque la actividad oficial comienza ya el día 1. Don Felipe suele participar en la regata y también preside la entrega de trofeos en el Palacio de la Almudaina, así que su llegada podría producirse antes para asistir a los entrenamientos y seguir de cerca el desarrollo de la prueba.

Doña Letizia, por su parte, también tiene un hueco ya consolidado en la agenda cultural del verano mallorquín. La Reina suele asistir a la clausura del festival de cine Atlàntida, que este año tendrá lugar el domingo 2 de agosto. Es una de esas apariciones que se han asentado con naturalidad dentro de sus días en la isla.
Como ha ocurrido en años anteriores, la llegada de los miembros de la Familia Real a Palma no tiene por qué producirse al mismo tiempo. Las agendas oficiales, los compromisos pendientes y los planes personales suelen marcar un aterrizaje escalonado en Mallorca.

Durante mucho tiempo, la reina Sofía fue quien se instalaba antes en Marivent para preparar el verano familiar. Este año, sin embargo, su estancia tiene un peso emocional distinto. Será el primer verano sin su hermana, la princesa Irene, y sin la princesa Tatiana Radziwill, su íntima amiga, a la que consideraba casi otra hermana.
Ambas fallecieron durante el pasado invierno y su ausencia se notará especialmente en Mallorca. Irene y Tatiana eran dos de las grandes compañeras de la reina Sofía durante sus estancias en la isla. Compartían días tranquilos, rutinas familiares y esos planes discretos que también formaban parte del verano de Marivent cuando llegaban los Reyes y sus hijas.

En otras temporadas era habitual ver a la familia saliendo a cenar junta durante su paso por Palma. Esos momentos, más allá de la agenda oficial, daban una imagen más relajada de la vida de los Borbón en la isla: paseos, restaurantes, encuentros familiares y apariciones que siempre terminaban generando expectación.
Para la princesa Leonor, este verano también llega cargado de significado. Será el último antes de iniciar su etapa universitaria. En estos momentos se encuentra en Gran Canaria, participando en el tradicional viaje de fin de curso militar que la Academia General del Aire realiza a la isla canaria.
En septiembre, la heredera comenzará sus estudios de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid. Un cambio importante después de una etapa marcada por su formación militar y por una agenda pública cada vez más intensa.
La infanta Sofía también tiene por delante un nuevo rumbo académico. La hija menor de los Reyes se trasladará a París para continuar el grado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales que cursa en Forward College. Por eso, los días en Mallorca adquieren este año un valor más familiar que nunca.
Más allá de recepciones, regatas y compromisos oficiales, el verano en Palma también funciona como un punto de encuentro para los Reyes y sus hijas. Es uno de los pocos momentos del año en los que pueden reunir agenda institucional y tiempo privado sin romper del todo con la tradición.
En esos días suelen repetirse algunos planes ya conocidos: salidas al cine, compras, paseos, cenas familiares y visitas culturales. También se han ido consolidando las actividades pensadas para mostrar distintas zonas de Mallorca y reforzar el vínculo de la Familia Real con la isla.
La recepción del 6 de agosto, por tanto, no solo marcará una fecha oficial. También servirá como termómetro de este verano real: la presencia de la reina Sofía, el papel de Leonor antes de la universidad, la agenda de Sofía antes de París y el calendario de Felipe y Letizia en una Mallorca que, un año más, vuelve a convertirse en escaparate de la Corona.
