Angelina Jolie ha presentado una nueva demanda contra Brad Pitt, y el conflicto en torno a la legendaria bodega francesa Château Miraval ha vuelto a estallar con fuerza.
Según informan los medios de comunicación, la actriz exige a su exmarido 33 000 dólares en concepto de costas judiciales y revela detalles que han vuelto a dejar sin aliento a los fans de la pareja.

Según la estrella de 50 años, ella cedió voluntariamente a Pitt el derecho a vivir en sus casas de Los Ángeles y Miraval sin compensación alguna, con el deseo de apoyarlo en un «período difícil y traumático» tras la ruptura. Pero ese gesto de buena voluntad fue el comienzo de una historia completamente diferente.
Jolie afirmó que ni ella ni los niños habían vuelto a Miraval después del divorcio, ya que ese lugar les traía recuerdos demasiado dolorosos. Según la actriz, fue allí donde surgieron las grietas que destruyeron su matrimonio.

También destacó que había invertido todos sus ahorros en la finca, pero que tras el divorcio no le pidió a Pitt ni pensión alimenticia ni ayuda económica. Es más, en 2017, Jolie le ofreció comprar su parte y cerrar el asunto de forma amistosa, pero Pitt se negó.
«Estaba preocupada por el estado de los niños. Por eso, durante casi dos años renuncié al trabajo para dedicarme a su bienestar», aclaró la actriz.

Ahora Pitt afirma que la venta de su parte en 2022 fue ilegal y no podía llevarse a cabo sin su consentimiento. Jolie insiste en lo contrario: no necesitaba su permiso y la transacción era totalmente legal.
Así que queda claro que la guerra por Miraval está lejos de terminar.
La finca donde una vez se dieron el «sí, quiero» se ha convertido en un símbolo de su fría guerra, y ninguna de las partes está dispuesta a ceder.
