Kim Kardashian ha vuelto a demostrar que no le asustan los experimentos atrevidos. La famosa, de 45 años, eligió un vestido que no pasa desapercibido.
En una fiesta en Los Ángeles, apareció con un look que contrastaba totalmente con el tiempo lluvioso de la ciudad. La estrella decidió no esconderse bajo los paraguas y apostó por la efectividad.
Kim eligió un vestido blanco de Dilara Findikoglu, muy ajustado al cuerpo y decorado con multitud de alfileres plateados. Estos creaban una impresión de acabado «ardiente» y hacían que el look fuera aún más provocativo.

Las sandalias de Manolo Blahnik reforzaban la idea del vestido, ya que el diseñador añadió detalles metálicos similares. El look resultaba coherente y atrevido.

La televisión peinó su cabello con suaves ondas, y los maquilladores añadieron un maquillaje expresivo con énfasis en los ojos y un rubor noble.
Mientras tanto, Kanye West admitió inesperadamente que lamenta su ruptura, mencionando a Kim en una entrevista reciente.
