Cambiar de ciudad también significa decidir qué partes de la vida anterior se quedan. Estela Grande y Juan Iglesias han querido conservar una muy concreta: ese espacio de su casa de Madrid donde podían reunirse, ponerse cómodos y disfrutar de una película. En su nuevo hogar de Sevilla, la pareja ha recuperado esa idea con un salón que combina cine, recuerdos y una afición que tiene un lugar visible en la decoración: el fútbol.
La creadora de contenido ha enseñado en sus redes sociales el resultado de esta estancia, concebida para compartir tiempo con familiares y amigos. El traslado no ha supuesto empezar de cero en todos los rincones. Aquí han preferido mantener algo conocido, una manera de sentirse en casa mientras construyen su nueva rutina en la ciudad.

Y el espacio deja clara una decisión: los gustos de quienes viven allí también forman parte del interiorismo. Junto al mobiliario de líneas sencillas aparecen balones, objetos deportivos y camisetas enmarcadas que incorporan la pasión del jugador del Sevilla FC al entorno familiar.
Un sofá para quedarse y una pantalla que organiza la estancia
El gran protagonista del mobiliario es un sofá modular de color verde musgo. Su amplitud encaja con la función principal del salón: disponer de una sala de cine doméstica donde ver películas y series con comodidad y en compañía.

La televisión, de gran tamaño, concentra la atención de la zona de estar. A su alrededor, la distribución favorece ese uso compartido, con el sofá como punto de reunión para las tardes frente a la pantalla.
El verde introduce el acento de color más definido en una base contenida. Las paredes blancas aportan claridad y el suelo de barro suma tonos tierra y una textura vinculada a la arquitectura tradicional andaluza. Esa combinación permite que la estancia conserve una imagen cálida sin necesitar una acumulación de adornos.
Pero hay detalles que se apartan del habitual salón de colores neutros. Bajo la televisión, el mueble reúne distintos balones y piezas relacionadas con el deporte. En una de las paredes, varias camisetas de fútbol enmarcadas convierten esa afición en parte de la composición decorativa.
Entre ellas figuran nombres y dorsales reconocibles. Su presencia da al espacio un carácter propio: además de servir para descansar, el salón refleja los intereses de Juan y los incorpora al conjunto de forma visible.
Mármol, madera y una alfombra que cambia el ritmo
La estancia incluye también un comedor de dimensiones más recogidas. Una mesa redonda de mármol organiza este rincón, acompañada de sillas de madera en acabado natural que mantienen la calidez del espacio.
Bajo el conjunto, una alfombra de rayas blancas y negras introduce un contraste gráfico. Es uno de los elementos que más se distingue de la paleta del resto del salón y aporta un aire contemporáneo a esta zona.
Así, dentro de una misma habitación conviven dos usos: la comodidad envolvente del área de televisión y un comedor con una presencia más marcada por sus materiales y por el dibujo de la alfombra. El mármol, la madera y las rayas añaden variedad sin desconectar este rincón del resto.
Los recuerdos de Madrid también encuentran su sitio
En la pared, unas baldas negras sostienen una colección de botellas de vino especiales que la pareja ha llevado desde Madrid. Son objetos vinculados a su etapa anterior que ahora pasan a formar parte de la decoración de su casa sevillana.
Ese detalle explica buena parte del planteamiento del salón. Estela y Juan han recuperado una estancia que ya disfrutaban y la han adaptado a su nuevo hogar, conservando referencias que les resultan familiares.
Hoy es un lugar para reunirse con amigos, compartir una película o pasar tiempo juntos. También está pensado para que sus hijos lo incorporen a su vida cotidiana, entre juegos y futuras tardes de cine. Las camisetas, las botellas y el sofá componen así un espacio que reúne aficiones y recuerdos bajo el mismo techo. ¿Por qué esconder las camisetas de fútbol para conseguir un salón de revista si también cuentan la historia de quienes viven allí?
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