Laura Matamoros abre las puertas de su refugio de lujo en Madrid

Hay un rincón de la casa de Laura Matamoros que resume bien su manera de entender la decoración: un gran sofá de bouclé comparte protagonismo con una butaca de terciopelo azul noche y una chimenea que parece una pieza artística. La base es serena, pero los detalles tienen carácter. Los colores intensos, los materiales y las obras que ocupan las paredes impiden que el conjunto pase inadvertido.

La influencer se instaló en esta vivienda en 2021 junto a sus dos hijos. Desde entonces, ha dado forma a un hogar que combina la vida familiar con un interiorismo muy definido. En una de las zonas residenciales más exclusivas de Madrid, encontró el lugar para construir ese refugio de tranquilidad dentro de la ciudad.

La casa tiene una arquitectura contemporánea y estancias en las que la luz desempeña un papel fundamental. El blanco y los beiges dominan buena parte de los interiores, mientras la relación con el exterior ayuda a mantener esa sensación de calma. Sobre ese fondo discreto aparecen las piezas que marcan la diferencia: mobiliario con presencia, texturas envolventes y acentos de color elegidos para romper la uniformidad.

El resultado encaja con la idea de lujo silencioso, aunque aquí también hay espacio para elementos que reclaman atención. La funcionalidad convive con una decoración personal, sin que las necesidades de una casa con niños queden fuera del planteamiento.

Un salón donde el sofá tiene competencia

Por sus dimensiones y su acabado, el sofá modular XXL es una de las primeras piezas que destacan en el salón. El tejido bouclé introduce textura en una estancia concebida como el centro de la vivienda, el lugar de encuentro alrededor del que se organiza buena parte de la vida doméstica.

Pero el sofá no está solo. La butaca azul noche aporta un contraste profundo frente a los tonos claros del conjunto. Su tapizado de terciopelo añade otra textura, mientras la chimenea exenta adquiere una presencia casi escultórica. En las paredes, los cuadros con relieve prolongan ese interés por el volumen y por las piezas que decoran más allá del color.

El comedor mantiene esa misma intención. Laura ha elegido una mesa redonda con un sobre de mármol atravesado por vetas de tono borgoña. A su alrededor, las sillas de aire retro acompañan el carácter del conjunto y refuerzan la mezcla de referencias que define esta parte de la casa.

Otro elemento con mucho peso visual es el espejo de grandes dimensiones, rematado con un marco de pan de oro. Además de su función decorativa, refleja la luz y aumenta la sensación de profundidad. Es un detalle especialmente llamativo dentro de una vivienda donde predominan las superficies claras y las líneas modernas.

La terraza prolonga la casa hacia el paisaje

El salón conecta con una amplia terraza que funciona como una estancia más. Su distribución permite trasladar al exterior esa misma idea de comodidad que domina dentro, con una zona de estar pensada para descansar y disfrutar del entorno.

La madera y los cojines blancos sostienen una combinación sencilla y cálida. Aquí el paisaje gana presencia y el mobiliario acompaña, sin recargar el espacio. La continuidad con el interior hace que la terraza forme parte del conjunto y tenga un uso propio como lugar de desconexión.

También fuera aparece una pieza que rompe la discreción: una lámpara de pie de diseño. Su presencia da personalidad al salón exterior y demuestra que la atención al detalle no termina al cruzar la puerta de la terraza.

Una cocina despejada y espacio para guardar

En la cocina, la prioridad estética es mantener las superficies visualmente limpias. Los armarios prescinden de tiradores y los electrodomésticos quedan integrados, de modo que el mobiliario ofrece una imagen continua.

La madera tiene un papel destacado y se extiende hasta el frente de la estancia. Sobre él, un espejo horizontal contribuye a ampliar visualmente el espacio. La combinación de ambos recursos permite introducir calidez sin perder la sensación de orden que caracteriza esta zona.

Esa búsqueda de soluciones prácticas continúa en las áreas de paso. Las paredes blancas conviven con armarios que llegan desde el suelo hasta el techo, aprovechando estos espacios para incorporar almacenaje. Así, los recorridos entre habitaciones también cumplen una función cotidiana.

Dos maneras de llevar la personalidad al dormitorio

Las habitaciones mantienen el cuidado decorativo del resto de la vivienda, aunque cada espacio responde a un uso diferente. Para los niños, la casa cuenta con un cuarto de juegos de temática animal, donde los tonos pastel introducen un registro más suave y lúdico.

El dormitorio de Laura apuesta por otra combinación. Es una habitación amplia, con un cabecero de piel y una conexión directa con el paisaje. La presencia del exterior recupera uno de los rasgos que recorren toda la vivienda: la búsqueda de un entorno tranquilo sin renunciar a materiales y acabados con personalidad.

El recorrido en vídeo permite apreciar cómo encajan esas decisiones: el sofá de gran tamaño, el mármol del comedor, el almacenaje integrado y la terraza responden a una misma idea de hogar. Una casa familiar en la que cada estancia tiene una función, pero también una imagen muy pensada. ¿Puede seguir llamándose lujo silencioso cuando tantas piezas están hechas para llamar la atención?

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