Una aparición elegante: Renée Zellweger, con un vestido-abrigo, inauguró el monumento a la heroína Bridget Jones

En Londres tuvo lugar un evento que atrajo inmediatamente la atención de la prensa: se inauguró la estatua de Bridget Jones, y la invitada principal fue Renée Zellweger, de 56 años, la actriz que convirtió a la heroína en un personaje de culto en la pantalla. La aparición de Renée fue el momento culminante de toda la ceremonia.

La actriz eligió un look sobrio pero llamativo: un abrigo negro abotonado sin solapas. Por fuera, minimalismo; por dentro, una ligera provocación: al moverse, el vestido dejaba al descubierto las esbeltas piernas de Zellweger. El look resultaba seguro, elegante y, literalmente, «al estilo de Bridget».

El cabello recogido en una coleta descuidada y el maquillaje discreto le daban a Renée un aire natural. En una conversación con la prensa, bromeó: «Ella es mucho más simpática que yo», y añadió que eran precisamente la vulnerabilidad y la honestidad de Bridget las que la habían convertido en una heroína «popular». «Nos reconocemos en sus debilidades», dijo la actriz.

Junto a Renée estaba Helen Fielding, autora de los famosos libros. Su aparición conjunta se convirtió en un pequeño símbolo: el personaje, creado por una persona y dado vida por otra, finalmente recibió su propio monumento.

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