La llamada de su padre que sobresaltó a Beatriz Trapote en el AVE: «Pensaba que les había pasado algo a mis hijos»

Beatriz Trapote iba dormida en el tren cuando su teléfono empezó a sonar. Al otro lado estaba su padre, llorando y preguntándole si se encontraba bien. Ella todavía desconocía lo ocurrido en Urda, Toledo, y, durante unos instantes, interpretó aquella preocupación de una manera muy distinta: temió que la llamada tuviera que ver con sus hijos.

La periodista había tomado el AVE anterior al que sufrió el accidente. Cuando comprendió por qué su familia intentaba localizarla, el alivio de poder confirmar que estaba a salvo se mezcló con la conmoción por lo sucedido. Más tarde, compartió una fotografía en sus redes sociales para tranquilizar a quienes seguían pendientes de ella y explicar que había viajado en el servicio previo al siniestrado.

«Estoy completamente destrozada», expresó al relatar cómo se había enterado. Hasta ese momento descansaba con una manta y una almohada, ajena a las noticias que comenzaban a circular. Primero escuchó a una pasajera situada detrás de ella hablar de un accidente y percibió la inquietud de otras personas en el vagón. Después llegaron las llamadas de sus padres.

Todavía medio dormida, Beatriz no entendía la urgencia de aquellas preguntas. Su desconcierto, según explicó, aumentó también el miedo de su padre, que necesitaba escuchar que se encontraba bien. Ella, por su parte, pasó de la confusión a la preocupación por sus niños antes de saber que el motivo de la llamada era el accidente ferroviario.

Al consultar las noticias, comprendió la gravedad del suceso. El balance recogido en la información era de al menos 69 fallecidos y 50 personas hospitalizadas, quince de ellas en estado crítico. Entre las víctimas se mencionaba a la exministra Fátima Báñez. Para Trapote, conocer esas noticias mientras todavía viajaba en tren hizo especialmente difícil asimilar lo ocurrido.

La periodista, de 45 años, reconoció que durante el trayecto no podía apartar una idea de su cabeza: ella y los demás pasajeros de su servicio podrían haberse encontrado en una situación semejante. También recordó que no habían transcurrido diez meses desde el accidente de Adamuz. La cercanía entre ambos sucesos la dejó, según manifestó, sin palabras y con una profunda sensación de tristeza.

A su llegada a Jerez de la Frontera, donde reside con su familia, volvió a explicar lo vivido. Describió el sobresalto de despertar con las llamadas y escuchar a su padre llorando sin comprender todavía qué había pasado. Su primera reacción había sido pensar en sus hijos; solo después pudo situar el temor de su familia en el contexto de las noticias sobre el tren.

Las llamadas no se limitaron a sus padres. Su cuñada, María José Campanario, y su sobrina, Julia Janeiro, también se pusieron en contacto con ella. Beatriz recibió numerosos mensajes de personas que querían comprobar que estaba a salvo, mientras ella intentaba procesar lo que estaba sucediendo.

En sus publicaciones posteriores, dirigió sus pensamientos a las familias de las víctimas y a los heridos. Habló de la dificultad de continuar con normalidad en una jornada así y de la importancia que adquiría algo tan cotidiano como regresar a casa. Su mensaje se centró en acompañar a quienes atravesaban la pérdida de un ser querido y en expresar cercanía a quienes seguían pendientes de la evolución de los hospitalizados.

Un día después, Trapote volvió a Madrid para atender sus compromisos profesionales. En esta ocasión hizo el desplazamiento en avión y acudió al plató de Supervivientes All Stars, donde participa como defensora de su marido, Víctor Janeiro. Allí explicó que seguía sin fuerzas y muy afectada por lo ocurrido.

Durante su intervención también hubo espacio para hablar del concurso de Víctor, padre de sus tres hijos. Beatriz aseguró que está muy orgullosa de su participación y que ese sentimiento se extiende al resto de la familia. Mencionó a Jesulín, María José, Julia, Carmen Bazán, Humberto y Mamen para dejar claro que el apoyo al concursante es compartido.

Jorge Javier Vázquez quiso saber específicamente qué pensaba Jesulín de Ubrique del paso de su hermano por el programa. Trapote respondió que el torero considera que lo está haciendo muy bien y recordó su comentario sobre las dos victorias que Víctor ya ha conseguido en otros concursos: en su opinión, podría llegar una tercera.

Así transcurrió su regreso al trabajo, entre el respaldo a su marido y el impacto de una llamada que había interrumpido un viaje aparentemente rutinario. Beatriz pudo tranquilizar a los suyos y volver a casa, pero explicó que seguía pensando en quienes no habían recibido esa misma noticia. ¿Es justo exigir que alguien siga trabajando con normalidad apenas un día después de vivir un sobresalto así?

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