Después de varios días marcados por la visita oficial del papa León XIV a Madrid, la reina Letizia ha retomado su agenda institucional con un cambio de imagen que no ha pasado desapercibido. Si durante sus encuentros con el Pontífice apostó por la sobriedad y la elegancia del blanco, ahora ha sorprendido recuperando uno de los estilismos más comentados de su armario.
La actividad en la Casa Real continúa siendo intensa. Tras los actos celebrados con motivo de la estancia del Papa en la capital antes de su viaje a Barcelona, los Reyes presidieron una reunión con la Comisión Delegada de la Fundación Princesa de Girona en el Palacio de la Zarzuela. Los galardones de esta entidad se entregarán el próximo 14 de julio en el Gran Teatre del Liceu, en un evento al que asistirán, como es habitual, Felipe VI, doña Letizia y sus hijas.

La jornada oficial también incluyó un encuentro con el Patronato y el Consejo Científico de la Fundación Lilly, que celebra su vigésimo quinto aniversario. Fue precisamente en este compromiso donde la Reina decidió dejar atrás el impecable blanco que había protagonizado sus últimas apariciones públicas.

Durante sus recientes citas con León XIV, Letizia recurrió al denominado privilegio del blanco, una concesión excepcional que permite a determinadas reinas católicas vestir del mismo color que el Santo Padre. Primero lo hizo con un refinado diseño de encaje de guipur y, posteriormente, con un vestido de silueta entallada que recuerda a algunas de las propuestas favoritas de la princesa de Gales, Kate Middleton.

Lejos de esa estética más solemne, esta vez optó por un estilismo mucho más relajado, aunque igualmente sofisticado. La protagonista fue una creación rosa de inspiración bohemia que ya había generado gran expectación años atrás.

Se trata del modelo Dellisi, perteneciente a las colecciones que Hugo Boss presentó en 2020. El vestido destaca por su corte fluido, su aire desenfadado y un cinturón de cuerda que permite definir la cintura sin perder comodidad. La Reina lo estrenó el 9 de junio de 2021 y, desde entonces, únicamente lo había recuperado para una aparición en la Feria del Libro celebrada en 2022.

La primera vez que lució esta pieza decidió combinarla con unos llamativos zapatos de salón en tonos fucsias y acabado efecto serpiente firmados por CH Carolina Herrera. En esta ocasión, sin embargo, apostó por una alternativa muy distinta, adaptada tanto a las altas temperaturas como a sus necesidades personales.
Doña Letizia completó el conjunto con unas alpargatas de cuña en un intenso tono rosa pertenecientes a Clooui, una firma española fundada por Priscila Sanjuán y especializada en calzado elaborado con esparto y materiales naturales. El diseño elegido incorpora puntera cerrada, acabado en ante y unas cintas ajustables que se anudan alrededor del tobillo para proporcionar mayor estabilidad.
Este detalle resulta especialmente importante si se tiene en cuenta que la Reina ha reconocido en distintas ocasiones las molestias que sufre en los pies. Por ello, ha ido adaptando progresivamente sus elecciones de calzado sin renunciar a la elegancia que caracteriza sus apariciones oficiales.
La conexión entre Letizia y esta marca española viene de lejos. En 2020, una de sus visitas institucionales a Cantabria impulsó notablemente la popularidad de la firma después de que apareciera con unas alpargatas azules diseñadas específicamente para acompañar el vestido que llevaba aquel día.
Desde entonces, la esposa de Felipe VI se ha convertido en una de sus clientas más fieles. La relación ha llegado hasta el punto de que la empresa dispone de una horma adaptada a las características concretas de sus pies para confeccionar modelos personalizados que garanticen una mayor comodidad.
El éxito de estas alpargatas ha trascendido incluso al resto de la familia. La princesa Leonor solicitó una réplica de uno de los modelos más populares para lucirla durante la confirmación de la infanta Sofía. También la infanta Elena y Victoria de Marichalar han incorporado este tipo de calzado artesanal a sus estilismos veraniegos.
Aunque el vestido y las alpargatas concentraron gran parte de la atención, hubo otro elemento que marcó la diferencia respecto a ocasiones anteriores. La Reina sustituyó las clásicas criollas doradas que había llevado en el pasado por unos sofisticados pendientes de oro blanco y diamantes pertenecientes a Gold & Roses.
El modelo elegido, conocido como doble daga, figura entre las joyas favoritas de Letizia y ha estado presente en numerosas apariciones oficiales durante los últimos años. La firma madrileña, creada por Hannah Rodríguez y Sonia Ruiz, se ha consolidado como una de las grandes aliadas de la Reina en materia de alta joyería.
Con este nuevo estilismo, Letizia ha vuelto a demostrar que es capaz de reinventar piezas ya conocidas y adaptarlas a nuevas circunstancias. Del estricto protocolo vaticano al optimismo del rosa más vibrante, la Reina ha firmado una de esas apariciones que inevitablemente terminan convirtiéndose en tema de conversación.
