Han pasado 22 años desde la boda de Felipe VI y Letizia, celebrada el 22 de mayo de 2004 en Madrid. Aquel enlace, recordado como una de las grandes citas de la historia reciente de la monarquía española, no solo dejó imágenes solemnes dentro de la Catedral de la Almudena, sino también momentos inesperados que muchos aún recuerdan.
La jornada comenzó con un contratiempo importante. Lo que debía ser una mañana luminosa terminó convertida en un día gris y lluvioso, obligando a Letizia a cambiar sus planes. En lugar de caminar por la alfombra roja hasta la catedral, llegó junto a su padre, Jesús Ortiz, en un Rolls-Royce Phantom IV negro.

Uno de los momentos más comentados lo protagonizó Froilán, que entonces tenía solo 5 años. Como uno de los pajes de la ceremonia, debía acompañar a la novia con el resto de niños, pero acabó robando todas las miradas cuando, delante de las cámaras, dio una patada a su prima Victoria López Quesada. La escena se convirtió en una de las imágenes más recordadas de la boda.
Otra ausencia llamó poderosamente la atención: la de Ernesto de Hannover durante la ceremonia. Carolina de Mónaco acudió sola al enlace después de que su marido alargara la noche anterior en Madrid. Tras asistir a la cena en El Pardo, él continuó la fiesta con amigos y no llegó a tiempo a la ceremonia. Más tarde apareció en el banquete y se disculpó con los novios.

Pero si hubo un episodio realmente tenso, fue el enfrentamiento entre Víctor Manuel de Saboya y Amadeo de Saboya-Aosta. Los dos, vinculados a la antigua monarquía italiana, arrastraban diferencias familiares que terminaron en una pelea a puñetazos durante una cena privada en La Zarzuela. Ana María de Grecia tuvo que intervenir para intentar calmar la situación.

También hubo problemas mucho menos protocolarios, pero igual de comentados

. La larga duración del evento provocó colas interminables en los baños, con invitados impacientes y algunos intentando saltarse el turno. Entre ellos se mencionó al entonces presidente colombiano Álvaro Uribe, algo que habría molestado a Magdalena de Suecia, quien no dudó en reaccionar.
