Ana Cuesta ya ha vivido uno de los días más importantes de su vida y las imágenes de su boda están dando muchísimo de qué hablar. La presentadora de laSexta se casó con Guillermo Calavia en Valencia rodeada de familiares, amigos y numerosos rostros conocidos del mundo de la televisión en una celebración marcada por la emoción, la elegancia y muchísimos detalles personales.
La ceremonia arrancó a las 11:30 de la mañana en la Iglesia de San Juan de la Cruz, bajo un calor intenso y un sol radiante. Desde primera hora comenzaron a llegar los invitados mientras la expectación crecía alrededor de la llegada de la novia.

Cuando finalmente se abrieron las puertas del templo, todas las miradas se dirigieron automáticamente hacia Ana Cuesta. La periodista apareció sonriente, visiblemente emocionada y acompañada por su padre mientras avanzaba hacia el altar donde la esperaba Guillermo.
Antes de ella entró un grupo de pequeños pajes, entre ellos varios de sus sobrinos, vestidos con conjuntos en tonos claros y sombreros estilo canotier que aportaban una imagen muy cuidada y romántica al inicio de la ceremonia.

La propia Ana reconoció después que aquel instante quedó grabado para siempre en su memoria. Contó que al ver la iglesia llena de personas importantes para ella y a Guillermo esperándola sintió que su corazón estaba completamente lleno y que estaba viviendo uno de los momentos más felices de su vida.

La ceremonia estuvo acompañada por las voces del coro infantil Virelai de Quart de Poblet, que interpretó piezas muy especiales para la pareja. Entre ellas destacaron el Himno de Coronación de la Virgen de los Desamparados y la Salve Marinera, un guiño muy significativo por la estrecha relación de la familia del novio con la Armada Española.
El look de la novia fue otro de los grandes protagonistas del día. Ana eligió un vestido diseñado exclusivamente para ella por Castellar Granados, confeccionado en lino seda con delicados drapeados, mangas largas fluidas y escote barco.

Pero hubo un detalle que emocionó especialmente a muchos invitados. La periodista decidió completar el vestido con una mantilla del siglo XVIII realizada en encaje de punto duquesa. Una pieza antigua cargada de simbolismo que ya había utilizado años atrás durante la Ofrenda a la Virgen de los Desamparados y que ahora quiso incorporar también a su boda.

El peinado recogido en un elegante moño bajo, las joyas antiguas y un ramo minimalista de calas blancas terminaron de construir una imagen clásica, sofisticada y muy personal.
Guillermo Calavia, directivo de una tecnológica americana y pareja de Ana desde hace tres años, apostó por un tradicional chaqué gris oscuro combinado con chaleco beige y corbata azul. Su felicidad durante toda la ceremonia fue tan evidente como la de la propia novia.
Tras el “sí, quiero”, los invitados se trasladaron a la Cartuja de Ara Christi de El Puig para continuar la celebración. Un lugar muy especial para Ana, ya que su hermana gemela Laura también celebró allí su boda hace nueve años.
Toda la organización estuvo coordinada por Cristina Caletrio, gran amiga de la periodista, que ayudó a diseñar una celebración totalmente personalizada pese a la distancia entre Madrid y Valencia.
La decoración giró alrededor de tonos azul marino, flores blancas y otro elemento muy importante para la novia: la cerámica. Durante meses, Ana modeló personalmente varias piezas decorativas utilizadas durante el enlace, aportando un carácter mucho más íntimo y artesanal a toda la celebración.
Entre los invitados no faltaron compañeras de laSexta como Marina Valdés, Beatriz Zamorano o Paula del Fraile. También asistieron Alba Lago, Cristina Pampín y varias amigas relacionadas con el mundo fallero valenciano, una parte muy importante de la vida personal de la periodista.
Después de un año especialmente intenso a nivel profesional y sentimental, Ana reconoce sentirse plenamente feliz. Este 2026 no solo se convirtió en presentadora oficial de los informativos del fin de semana de laSexta, sino que además dio el paso definitivo junto al hombre con el que quiere compartir su vida.
La pareja esperará hasta verano para disfrutar de su luna de miel, un viaje soñado por Nueva Zelanda y las Islas Cook con el que pondrán el broche final a esta nueva etapa juntos.
