interesante saber
El sol ardía sobre los escaparates del pequeño café en las afueras de la ciudad.Dentro olía a bollos, café y cloro.Alex — un chico de dieciséis años con
Era un caluroso día de julio.El aire era pesado, casi derretido.El asfalto brillaba por el calor, las hojas de los árboles no se movían, y la ciudad parecía
La tienda zumbaba como una colmena.Era sábado, los estantes llenos, los carritos chocaban en los pasillos, el olor a pan y café se mezclaba con las risas de
El restaurante “Le Marelle” era considerado uno de los mejores de la ciudad — manteles blancos, luz suave, un pianista en la esquina y camareros que se movían
La lluvia caía sin parar.Las gotas golpeaban el techo, corrían por las ventanas y se estrellaban contra el porche.En la casa olía a café caro, a perfume y
La mañana comenzaba lentamente.El sol apenas tocaba los tejados, el aire era fresco, con olor a tierra mojada y al humo que salía de las chimeneas.Por el camino,
Entonces era solo un niño — de unos ocho años, delgado, con el pelo despeinado y una mochila rota.El día era cálido, pero extrañamente triste.El sol ya se
La mañana era clara y cálida.El sol se alzaba lentamente sobre el viejo manzanar, y en el aire flotaba el olor de la hierba mojada, la menta y
El camino en la montaña siempre exigía precaución.Michael conducía solo — un viejo todoterreno, la carretera polvorienta, el paso vacío. Regresaba de un viaje de negocios, había decidido
La mañana era como siempre: cielo gris, olor a café del quiosco, charcos después de la lluvia.Martín estaba en la parada del autobús, con un maletín en una
