Teresa Seco ha decidido hablar sin filtros sobre el fuerte impacto físico que sufrió después de su paso por Supervivientes. La influencer valenciana, de 28 años, aseguró que todavía sigue recuperándose de algunas de las consecuencias que le dejaron las extremas condiciones vividas en Honduras.
Tras permanecer cinco semanas en los Cayos Cochinos, Teresa explicó a sus seguidores que una de las partes más afectadas fue su cabello. La exposición continua al sol y al agua salada terminó dañándolo muchísimo. “Al volver estaba completamente rubio”, confesó, asegurando que ahora intenta hidratarlo y cuidarlo al máximo para recuperar su estado habitual.

Sin embargo, el problema más duro llegó con las secuelas en la piel. La influencer relató que sufrió numerosas picaduras de insectos durante su estancia en el reality y que las marcas tardaron semanas en desaparecer. “No son mosquitos, son un tipo de bicho allí que te destroza”, explicó mientras enseñaba algunas de las cicatrices que todavía conserva.

Según contó, llegó a acumular decenas de picaduras solo en una mano, además de manchas y marcas blancas en las piernas provocadas por la combinación del sol y las heridas. Aunque muchas desaparecieron de forma natural, algunas siguen siendo visibles meses después de abandonar el concurso.
Teresa también quiso hablar del fuerte impacto que el programa tuvo en su cuerpo a nivel digestivo y físico. Reconoció que, tras regresar a España, sufría una gran inflamación abdominal cada vez que volvía a comer con normalidad. “Comía y era como estar embarazada de cinco meses”, admitió, describiendo el complicado proceso de adaptación tras semanas de restricciones extremas.

A pesar de todo, asegura que poco a poco ha recuperado sus hábitos saludables. Actualmente sigue una alimentación equilibrada basada en proteínas, verduras, fruta y carbohidratos, aunque también se permite disfrutar sin restricciones durante los fines de semana.
Curiosamente, uno de los alimentos que más marcó su experiencia en el reality sigue formando parte de su rutina diaria: el arroz. Lejos de terminar cansada de él, Teresa confesó que fue precisamente lo primero que quiso comer al abandonar el programa y que continúa preparándolo frecuentemente en casa porque le encanta.
Su sinceridad sobre las secuelas físicas y emocionales de Supervivientes ha provocado una enorme reacción entre sus seguidores, muchos sorprendidos por el verdadero impacto que el reality puede dejar incluso meses después de terminar la aventura.
