Inés de Cominges convierte la historia en tendencia con un look que viaja siglos atrás

Hay estilismos que no solo se miran, se leen. Inés de Cominges firmó uno de esos momentos al rescatar una fórmula ancestral y transformarla en un look profundamente actual. Discreto, culto y con una elegancia que no necesita subrayados, su última aparición confirma algo claro: este invierno, el tartán es su lenguaje.

No es la primera vez. Hace apenas unos días sorprendía con una capa de aire británico marcada por los cuadros escoceses. Ahora va un paso más allá y los convierte en protagonista absoluto con un total look de la firma española Copines. Una elección que no se queda en lo estético y que conecta visualmente con la Edad Media, el Romanticismo y la indumentaria funcional de los siglos XVIII y XIX.

Instalada en París desde hace más de una década y perteneciente a un antiguo linaje francés, Inés maneja como pocas ese equilibrio entre el encanto parisino y la sobriedad española. Su nuevo corte bob y su defensa constante de la moda artesanal refuerzan una imagen effortless que parece no esforzarse… pero lo dice todo.

Un conjunto de tartán cargado de memoria

El look está compuesto por chaleco, falda y chaqueta en un tartán de tonos terracota y marrón. Una paleta cálida, casi terrosa, que remite al campo, a los oficios tradicionales y a una moda pensada para durar.

El chaleco terracota, de estructura marcada y escote cuadrado, presenta tirantes cruzados en la espalda y botones forrados. Su corte entallado define la silueta sin rigidez y evoca directamente los chalecos que durante siglos acompañaron a la camisa blanca como prenda funcional, desde el siglo XVIII hasta bien entrado el XX.

La falda, de cintura alta y caída amplia, completa el conjunto con un largo generoso y mucho movimiento. Su diseño dialoga con las faldas del Romanticismo del siglo XIX, pero también con la ropa campesina y de trabajo, donde la comodidad y la resistencia eran esenciales.

La chaqueta, corta y estructurada, con hombreras suaves y cierre frontal, aporta equilibrio y refuerza la idea de un armario consciente, alejado de las tendencias fugaces y construido desde la permanencia.

El tartán, del clan al presente

El tartán no es un simple estampado. Nació como sistema de identificación de clanes escoceses y, tras su prohibición en 1746, se convirtió en símbolo de resistencia cultural. Más tarde, la reina Victoria lo elevó al imaginario aristocrático, y en el siglo XX fue reinterpretado desde la rebeldía por diseñadores como Vivienne Westwood o Alexander McQueen, mientras firmas como Burberry lo consolidaban como sinónimo de lujo.

Inés de Cominges lo sitúa en un punto muy concreto: tradición, modernidad y lectura personal del pasado.

El toque final, entre París y la historia

Para completar el estilismo, eligió los zapatos Karl en burdeos de Chatelles, adornados con un gran lazo negro. Inspirados en los slippers ingleses, combinan comodidad y sofisticación con una estética muy parisina.

No es un detalle menor. La firma fue fundada en 2012 por François du Chastel de la Howarderie, marido de Inés, y ha convertido el calzado plano en un objeto de deseo gracias a su diseño ligero y su enfoque artesanal.

Chemise, chaleco y falda: la base de todo

El conjunto remite a una estructura esencial de la moda femenina: camisa blanca, chaleco y falda larga. La chemise fue durante siglos una segunda piel, símbolo de limpieza y base del vestir femenino. En el siglo XVIII evolucionó hasta convertirse en vestido, especialmente tras la famosa Chemise à la Reine de María Antonieta, que abrió la puerta a una moda más natural.

Copines recoge toda esa herencia y la traduce a un lenguaje contemporáneo. Inés de Cominges no solo viste un conjunto. Viste historia.

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