El actor ha sorprendido al dar un giro inesperado a su trayectoria profesional tras obtener las licencias de piloto de avión, incorporando una nueva pasión a su vida más allá de los focos.
Maxi Iglesias vuelve a llamar la atención de sus seguidores con un proyecto que trasciende la interpretación. Con una consolidada carrera en cine y televisión, el actor ha logrado un título que pocos imaginaban: el de piloto, demostrando una inquietud constante por explorar nuevos caminos.
Lejos de ser un simple pasatiempo, esta decisión nace de una motivación muy concreta. Hace un tiempo, Iglesias descubrió en la escritura una nueva forma de expresión creativa, lo que le llevó a documentarse en profundidad para dar forma a su primera novela.
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Su libro, Horizonte artificial, se desarrolla en gran parte a bordo de un vuelo privado. Con el objetivo de aportar el máximo realismo a la historia, el actor decidió conocer de primera mano el funcionamiento del mundo de la aviación, una elección que acabaría influyendo decisivamente en su futuro.
Ese proceso de documentación lo llevó a matricularse en una escuela especializada y, casi sin proponérselo, completó una exigente formación que culminó con la obtención de las licencias oficiales de piloto. El pasado 10 de diciembre recibió su titulación en Madrid, durante una ceremonia en la que participaron más de 200 alumnos del centro European Flyers.


Esta no es la primera vez que suma un título poco habitual en su currículum. Tiempo atrás también obtuvo la licencia de patrón de yate, reforzando su vínculo con el mar. Con sentido del humor, Maxi ha reconocido que esta preparación le aporta tranquilidad de cara al futuro y que, si algún día decide cambiar de rumbo, tendría alternativas profesionales muy alejadas del mundo del espectáculo.
