Sus piernas estaban giradas 180 grados, pero los médicos lograron lo imposible y una sola operación lo cambió todo

En 2017, una niña africana llamada Justine se sometió a una operación increíblemente complicada para poder volver a caminar como los demás niños. La niña nació con una rara enfermedad llamada Blount, que le deformaba tanto las piernas que los talones se le doblaban hacia atrás.

Justine nació en Camerún y desde pequeña intentó llevar una vida tan activa como la de sus compañeros: iba al colegio, jugaba con los niños, corría por los patios y se subía a los árboles. Pero con el paso de los años, la enfermedad fue avanzando, su torso se inclinaba cada vez más hacia delante e incluso un simple paseo se convertía en un suplicio. El camino a la escuela, de unos cuatro kilómetros de longitud, podía llevarle varias horas.

La niña no podía ocultar su particularidad: sus compañeros de clase se burlaban a menudo de ella, sabiendo que, debido a sus piernas enfermas, no podría alcanzar al matón y defenderse.

La deformación se hacía cada vez más grave y solo una costosa operación, que la familia no podía permitirse, podía remediar la situación.

Fue entonces cuando los voluntarios de Mercy Ships se fijaron en la historia de Justine. Tras examinarla, los médicos comprendieron que no se podía esperar más. En septiembre de 2017, el barco de la organización llegó al puerto de Camerún para ayudar a la niña.

Los cirujanos tuvieron que realizar una osteotomía: romper artificialmente los huesos, girarlos 180 grados y volver a fijarlos en la posición correcta con yesos. A Justine le esperaba una larga rehabilitación.

La recuperación duró más de cinco meses. La niña se desplazaba con muletas, aprendía pacientemente a volver a apoyar los pies, a mantener el equilibrio y a dar pasos. Pero las dificultades no la asustaban, estaba llena de determinación.

Y un día sucedió: Justine salió de la clínica por su propio pie, subiendo con seguridad las escaleras ella sola.

Ahora nada limita su vida. La niña puede practicar deporte, ir al colegio sin miedo a las burlas y, simplemente, ser una niña feliz.

interesteo