C. Tangana ha elegido una canción para contar cómo le ha cambiado la vida desde que nació su hijo. En Milko Freestyle, el artista vuelve al rap y comparte una parte de su intimidad junto a Rocío Aguirre. Pero las imágenes familiares del videoclip han provocado una discusión que va más allá de su regreso musical: mientras algunos celebran su implicación como padre, otros cuestionan que las responsabilidades cotidianas de un hombre se conviertan en motivo de admiración.
La paternidad llevaba tiempo entre los deseos de Antón Álvarez Alfaro. Él mismo había reconocido que sus ganas de tener una familia numerosa llegaron a asustar a alguna de sus parejas. Con los años, según explicó en una conversación con Jordi Évole, aquel proyecto fue perdiendo fuerza. Su relación con la fotógrafa chilena Rocío Aguirre volvió a despertar esa ilusión y, el pasado abril, ambos anunciaron el nacimiento de su bebé.

Ahora, el cantante aborda por primera vez esa etapa a través de su música. Lo hace hablando del cambio que ha supuesto la llegada del pequeño y mostrando escenas de una rutina en la que conviven el trabajo, los cuidados y las tareas domésticas.
Un regreso al rap atravesado por la paternidad y la pérdida
Tras tres años desde la publicación de su último disco, Pucho presenta Milko Freestyle antes de los cuatro conciertos que tiene previstos este noviembre en el Movistar Arena de Madrid. El tema recupera el rap de sus comienzos, aunque lo que cuenta pertenece a un momento personal distinto.

El nacimiento de su hijo ocupa un lugar central en la letra. El artista reconoce que apenas ha tenido tiempo para asimilar lo ocurrido y reflexiona sobre el legado que quiere dejarle. Sus palabras también revelan un detalle que la pareja no había hecho público hasta ahora: el bebé es un niño.
En otro pasaje, contrapone el cariño y la permisividad que reserva para su hijo con el tono desafiante que dirige a los demás. La canción combina así las referencias familiares con la seguridad y la provocación habituales de su personaje artístico. También alude a su ausencia musical y presenta su vuelta como una reaparición contundente.

El tema incluye, además, un recuerdo a Óscar Botello, conocido como Milkman, el artista mexicano cuya muerte en febrero supuso un duro golpe para él. La nueva composición reúne esas dos experiencias recientes: la pérdida de alguien importante y la llegada de un hijo que ha transformado sus prioridades.
Las escenas domésticas que han dividido las reacciones
El videoclip acompaña esas confesiones con imágenes de Rocío y del bebé. C. Tangana aparece llevando al pequeño en un portabebés, sacando la basura, tendiendo ropa y acudiendo al trabajo con su hijo. Son acciones reconocibles para muchas familias, pero su presencia en el vídeo ha generado lecturas enfrentadas.
Una parte de los comentarios destaca su cercanía y celebra que muestre una paternidad implicada. Para quienes lo reciben así, las imágenes permiten descubrir al hombre que hay detrás del cantante y conocer cómo incorpora a su hijo a su vida diaria.
Las críticas se centran en el entusiasmo que despiertan esas mismas escenas. Algunas voces cuestionan por qué se elogia de manera especial a un padre por cuidar de su bebé o encargarse de la casa. El debate enfrenta, por tanto, dos interpretaciones: valorar que un artista comparta esa faceta o señalar las expectativas desiguales con las que todavía se juzga a padres y madres.
Hay otro fragmento de la canción que también ha concentrado la atención. El cantante alude a una experiencia íntima con una mujer a la que describe como una superestrella, sin identificarla ni aportar detalles que permitan saber de quién habla.
Entre las interpretaciones que han circulado aparecen los nombres de Rosalía y Aitana. La primera mantuvo una relación de dos años con Antón y compartió con él una etapa creativa vinculada a El mal querer. La segunda ha sido mencionada por la coincidencia con el título de su canción Superestrella. Ninguna de esas asociaciones está confirmada por el artista, por lo que la identidad de la persona aludida sigue sin conocerse.
El encuentro con Rocío Aguirre que cambió sus planes
La relación con Rocío comenzó a finales de 2019 en Madrid. Ella estudiaba fotografía de moda y publicidad y tenía previsto volver a Chile apenas dos semanas después. Aquel encuentro modificó el rumbo de ambos: la fotógrafa se quedó en la capital y, posteriormente, pasaron juntos el confinamiento en México.
Su primera aparición oficial como pareja en una alfombra roja llegó en los Premios Goya de 2023. Dos años más tarde, esa misma gala se convirtió en una noche destacada para Antón, que consiguió el reconocimiento a mejor película documental por la dirección de La guitarra flamenca, de Yerai Cortés, y el de mejor canción original por Los almendros.
Ahora, su nueva música incorpora al hijo que comparte con Rocío y muestra cómo encaja la familia en su presente. El vídeo ha permitido conocer esa transformación, pero también ha dejado al descubierto las distintas formas de valorar los cuidados. ¿Estamos celebrando una paternidad comprometida o seguimos dando medallas a los hombres por hacer lo que a las madres se les exige cada día?
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