Olimpia Báez lleva el apellido Herrera al baile más exclusivo de París y guarda el secreto de su vestido

Olimpia Báez Herrera ha elegido con cuidado sus apariciones públicas, pero el 28 de noviembre tiene una cita en la que será difícil pasar desapercibida. A los 21 años, la hija de Carolina Adriana Herrera y del torero Miguel Báez, «El Litri», debutará en Le Bal, el célebre Baile de Debutantes de París. Su nombre reúne tres mundos que pocas veces coinciden en un mismo salón: la moda internacional, la aristocracia española y una de las grandes familias del toreo.

La incógnita que acompaña a su debut tiene que ver con el vestido.

Por ahora, se desconoce quién lo ha diseñado. El apellido de su abuela, Carolina Herrera, añade interés a la elección, especialmente porque Olimpia ha desarrollado su propio gusto por la moda en Nueva York, la ciudad tan ligada a la trayectoria de la diseñadora venezolana.

Por parte de madre, Olimpia pertenece a una familia cuyo nombre está asociado a la elegancia neoyorquina. Por parte de padre, sus raíces están en una de las dinastías taurinas más conocidas de España. Su abuela paterna, Conchita Spínola, fue además una figura muy querida de la vida social española.

La boda de sus padres da una idea de la atención que siempre ha rodeado a las dos familias. Carolina Adriana Herrera y Miguel Báez se casaron en junio de 2004 en la finca Los Guateles, en Cáceres, ante más de 600 invitados, entre ellos numerosas figuras de la vida social. Olimpia ha crecido con un perfil mucho más discreto y ha escogido con cuidado cuándo dejarse ver en público.

Nueva York, en cambio, forma parte de su vida desde mucho antes de que se instalara allí para estudiar en la Universidad de Nueva York. De pequeña viajaba a la ciudad para visitar a sus abuelos, tíos y primos. Su madre le hablaba del Nueva York de los años setenta, y aquellas historias acabaron dándole un vínculo propio con la ciudad. Hoy Manhattan es el lugar donde estudia, improvisa planes con sus amigas y encuentra buena parte de la ropa que le gusta.

Su recorrido de compras empieza en el West Village, donde busca prendas básicas en Dôen y La Ligne. Para un estilo más urbano se fija en Alex Mill, Bode y The Great, y entre sus vaqueros favoritos están los de Still Here. Cuando quiere dar con una pieza de otra época, su parada preferida es Tarin Thomas Vintage. Esa mezcla de básicos, vaqueros y prendas singulares da una idea de cómo viste cuando puede elegir sin la presión de una gran gala.

En París, una joven acostumbrada a medir sus apariciones tendrá todas las miradas puestas en una sola elección. El nombre de quien firme su vestido sigue pendiente, pero su manera de vestir en Nueva York ya deja claro que Olimpia tiene gustos propios.

Contadnos qué haríais en su lugar. ¿Debería llevar un Herrera por lo que significa para su familia o sería más atrevido debutar con el vestido de otro diseñador?