La seriedad de Luis Enríquez en las fotografías de su boda dio pie a bromas y comentarios. Ahora, Susanna Griso ha explicado qué había detrás de aquel gesto y qué interpretación entristeció a su marido. Lo hizo en una visita a El Hormiguero en la que también habló de su vestido, sus noches de karaoke y una familia capaz de llenar la casa hasta los sofás.
Susanna Griso regresó este miércoles al programa de Pablo Motos, un plató que conoce bien. En 2025 pasó a formar parte del Club Platino, reservado a los invitados que han acudido en más de diez ocasiones.

La conversación recorrió asuntos de actualidad, recuerdos de su trayectoria y escenas de su vida fuera de las cámaras. Pero uno de los momentos más personales llegó cuando abordó los comentarios que habían acompañado las imágenes de su enlace con Luis Enríquez.

La presentadora explicó que las bromas sobre la expresión de su marido terminaron atribuyéndole una actitud que, según ella, no tenía nada que ver con lo que estaba viviendo aquel día.
Una expresión seria que acabó convertida en meme
Las fotografías del novio provocaron comentarios por su semblante formal. Susanna contó que empezaron a circular memes alrededor de esa seriedad, aunque para ella había una explicación mucho más sencilla: a Luis no le gusta posar.

Según aseguró, esa expresión es habitual en él y puede encontrarse en fotografías de distintas etapas de su vida. No era, por tanto, una particularidad del día de la boda ni una señal que permitiera sacar conclusiones sobre sus sentimientos.

La presentadora lo recordó con humor durante la entrevista, pero reconoció que hubo una lectura que sí afectó a su marido. Le entristecía que algunas personas interpretaran las imágenes como si no hubiera querido casarse.
“Lo que a él le molestaba es que pensara la gente que iba arrastrado a la boda”, explicó.

Con esa aclaración, Susanna puso palabras al malestar que había detrás de unas bromas aparentemente ligeras. Lo que para unos era una imagen con la que hacer un meme, para Luis terminó convirtiéndose en una interpretación pública de su disposición a dar aquel paso.
El vestido y la guayabera que no parecían pertenecer a la misma boda
La expresión del novio no fue el único detalle que llamó la atención. También lo hizo la diferencia entre el vestido de Susanna y la guayabera que ella misma había propuesto a Luis.

La presentadora había encargado su diseño a la creadora de Cortana. Las pruebas comenzaron en febrero, aunque en aquel primer momento todavía no tenía una idea completa de cómo sería el resultado.
Cuando finalmente se vio con el vestido, le sorprendió su presencia. Lo encontró tan imponente que pensó que parecía preparado para una ceremonia en Los Jerónimos, mientras que a Luis le había sugerido una opción mucho más informal.
La anécdota le sirvió para explicar entre risas cómo se había producido aquel contraste. Su propia elección había terminado teniendo un carácter más solemne del que encajaba con la indicación que había dado al novio.
Por eso bromeó con que, en su caso, el protagonismo de las conversaciones había acabado desplazándose hacia él. Entre la guayabera y su gesto serio, Luis ocupó buena parte de los comentarios sobre el enlace.
Un cumpleaños unido al recuerdo de la pedida
El pasado 8 de octubre, Susanna cumplió 57 años. La fecha tiene ahora un significado añadido, porque también está vinculada a su compromiso con Luis.
Fue ese día de 2025 cuando él le entregó el anillo de pedida. La decisión de casarse, sin embargo, ya había llegado antes: ambos se habían prometido durante un viaje a Argentina aquel verano.
El cumpleaños quedó así asociado a otro recuerdo importante de su relación. La entrega del anillo formalizaba un proyecto que habían acordado meses atrás y que después desembocaría en la boda de la que habló con Pablo Motos.
Veintiún años de trabajo y fines de semana bien aprovechados
La visita también permitió a Susanna repasar su trayectoria televisiva. Al recordar que lleva 21 años en Espejo Público, señaló la coincidencia con Pablo Motos, que comenzó su etapa al mismo tiempo.
Ambos conocen lo que supone mantener durante tantos años un compromiso profesional que obliga a renunciar a numerosos planes. Susanna, aun así, aseguró que intenta aprovechar el tiempo libre y que conserva una vida social intensa.
Viajes de fin de semana, comidas y encuentros forman parte de esa agenda personal. Como ejemplo, contó que el fin de semana anterior había terminado uno de sus planes a las dos de la madrugada.
Entre sus opciones favoritas está el karaoke. Allí se anima con canciones de Nino Bravo y Jeanette, entre otros artistas, una afición que mostró una faceta diferente de la presentadora acostumbrada a conducir entrevistas y debates.
El susto que llegó después de dar paso al tiempo
Entre los recuerdos profesionales apareció también un episodio que vivió cuando estaba embarazada de su hija y presentaba el informativo de las tres.
Aquel día no había comido y tenía la tensión baja. Consiguió completar el programa, pero al terminar su intervención y dar paso a la información meteorológica se desvaneció.
Susanna recordó la escena como algo propio de una película. El equipo técnico reaccionó rápidamente y la trasladó en volandas para que pudiera recibir atención.
Todo terminó bien, pero el episodio quedó entre las muchas experiencias que conserva de sus años frente a las cámaras. Una situación que se produjo justo cuando había conseguido llegar al final de su parte del informativo.
Una familia numerosa en la que coordinarse no siempre es fácil
Fuera del trabajo, la familia ocupa una parte importante de su vida. Susanna es madre de Jan, Mireia y Dorcette, nacidos durante su matrimonio con el periodista Carles Torras.
Además, comparte con una de sus hermanas mayores el cuidado de Koudus, un joven de acogida originario de Ghana que también forma parte de su entorno familiar.
Su matrimonio con Luis Enríquez ha ampliado ese círculo con los cuatro hijos del empresario: Blanca, Santi, Lola y Luis. Todos proceden de una relación anterior de él y mantienen una vida alejada de las cámaras. Susanna aseguró que se lleva muy bien con ellos.
Con tantos integrantes, conseguir que todos coincidan requiere organización. La presentadora explicó que sus hijos ya son mayores y que reunirlos no siempre resulta sencillo.
Este verano, sin embargo, hubo ocasiones en las que la casa acogió a hijos, amigos de los hijos y amigos de los padres. La reunión creció hasta el punto de que algunos tuvieron que dormir en los sofás. Según recordó, una noche llegaron a juntarse unas veinte personas.
Entre esas escenas familiares y las anécdotas de la boda, Susanna ofreció un contexto que una fotografía aislada no puede recoger. Su explicación sobre Luis fue concreta: su seriedad ante la cámara era habitual, mientras que la idea de que acudía al enlace sin ganas le había hecho daño. ¿Se está convirtiendo cualquier gesto serio en una excusa para inventarle problemas a una pareja?
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