PARTE 2: Cuando el niño habló… nadie esperaba esa respuesta

El hombre no respondió de inmediato.

Porque no sabía cómo hacerlo.

Había algo en la forma en que el niño lo miraba.

Algo incómodo.

Demasiado directo.

—No te conozco —dijo finalmente.

Pero su voz no sonaba segura.

El niño inclinó la cabeza.

—Sí me conoces.

El silencio volvió.

Más pesado esta vez.

Las personas alrededor ya no hablaban.

Porque todos sentían lo mismo.

Que aquello…

 

no era casualidad.

interesteo