Linda Evangelista sorprendió a sus seguidores con su nuevo look: ¿el tiempo no ha sido indulgente con el ícono de los 90?

La modelo, cuyo rostro adornó en su día cientos de portadas, vuelve a ser el centro de atención. Tras largos años de silencio, Linda Evangelista está volviendo poco a poco al trabajo, y cada una de sus nuevas apariciones se convierte en un acontecimiento. Vuelve a participar en sesiones fotográficas y acepta con gusto invitaciones de casas de moda, demostrando que sigue formando parte de la industria a pesar de los grandes cambios en su vida.

Hoy en día, Linda elige sus proyectos de forma muy selectiva. Durante el último año, ha posado para People, ha vuelto a la campaña de Fendi, ha desfilado en Nueva York y ha aparecido en las ediciones estadounidense y británica de Vogue. La industria le ha dado una cálida bienvenida: muchos de sus colegas destacan que su profesionalidad y su habilidad ante la cámara no han desaparecido en absoluto.

Al mismo tiempo, Linda trabaja en proyectos documentales. En la serie Las supermodelos, habla con franqueza sobre su carrera, sobre cómo ha cambiado la industria de la moda y sobre lo que supone pasar por un momento difícil, sola consigo misma. Este proyecto permitió a sus admiradores verla desde una nueva perspectiva: más madura, honesta y abierta.

Y sí, su apariencia ha cambiado, y la propia Linda no lo oculta. Las consecuencias de una intervención fallida se reflejaron en sus rasgos faciales, haciéndolos más densos e irregulares. Pero, según la propia modelo, ha aprendido a aceptar estos cambios y a seguir adelante con su vida. Hoy en día, Evangelista no aspira a ser la misma de antes, sino que demuestra que la belleza puede ser diferente y que la honestidad consigo misma es a veces más importante que un reflejo perfecto.

Ahora, la vida de Evangelista es muy tranquila: pasa más tiempo con su hijo, lleva una vida pausada y elige el ritmo que más le conviene. Tras décadas turbulentas en las pasarelas, admite que es precisamente este ritmo el que le ayuda a sentirse en armonía.

interesteo