Mickey Rourke, de 72 años, se ha vuelto viral otra vez. El actor ha mostrado una nueva foto y ni siquiera sus fans más fieles lo han reconocido de inmediato: tiene la cara tensa como una máscara, la frente completamente lisa y los pómulos como si fueran de plástico.
Cuando se estrenó «9 semanas y media» en los años 80, Rourke era un símbolo de la belleza masculina. Con su cabello oscuro, su mirada peligrosa y su magnetismo, volvía locas a las mujeres. Hollywood lo llamaba «el nuevo James Dean» y los directores hacían cola para contar con él.

Pero en la cima de la fama, Mickey abandonó el cine y se lanzó al boxeo. La decisión resultó fatal: nariz rota, pómulos fracturados, cicatrices… Su legendaria apariencia se desmoronó literalmente en pedazos.

Así comenzó su obsesión por la cirugía plástica. Al principio se reparó las lesiones, luego intentó recuperar su antiguo aspecto. Pero cuantas más operaciones se sometía, más se alejaba de su verdadero rostro. «Confié en los médicos equivocados», diría más tarde.
Tras abandonar el boxeo, Rourke cayó en una depresión: Hollywood le dio la espalda y el dinero se esfumaba en experimentos quirúrgicos. La cirugía plástica se convirtió en un intento de empezar de nuevo, pero solo agravó su crisis interior.

En 2024 volvió a sorprender a todos, pero ya no con sus papeles. Una foto antes del espectáculo mostraba un rostro parecido al de una figura de cera. Internet se burlaba de su peluca y sus allegados se preocupaban: «Vive en el pasado y no puede parar».

Hoy en día, solo le acompañan sus perros y su asistente Dima. Los hijos, los matrimonios, la carrera… todo eso ha quedado atrás. Pero sus fans siguen creyendo que, en algún lugar bajo las capas de plástico, sigue viviendo aquel mismo guapo y atrevido actor de los años 80.
