Lo admito sinceramente: antes ni siquiera sospechaba que los números de la rueda del frigorífico no indicaban la temperatura, como muchos piensan, sino la duración del funcionamiento del compresor. Y si se ajustan incorrectamente, no solo se puede pagar de más por la electricidad, sino también tener un montón de problemas: paredes húmedas, hielo en el congelador y un electrodoméstico que funciona al límite de sus posibilidades.
Lo he comprobado por mí mismo. Cuando el regulador está bien ajustado, el frigorífico funciona de forma más silenciosa y uniforme, sin condensación ni hielo innecesarios. Se consume mucha menos electricidad y se alarga la vida útil del aparato, ya que el compresor deja de «sufrir» y funciona en modo normal.

Lo más importante es encontrar la posición correcta de la rueda. Yo utilizo el siguiente esquema: en verano lo pongo en «2», en otoño entre «2» y «4», y en invierno en «5». Estos valores me parecen óptimos: los alimentos se conservan bien y el aparato no se sobrecarga.
Aquí hay algunos hábitos que me ayudan a mantener el frigorífico en perfectas condiciones:
- Nunca pongo platos calientes, siempre espero a que se enfríen a temperatura ambiente. De lo contrario, el compresor se enciende con más frecuencia y durante más tiempo.
- Descongelo el congelador con regularidad. Incluso una fina capa de hielo aumenta notablemente el consumo de energía eléctrica.
- Reviso la junta de la puerta: si la goma se despega, el frío se escapa y el frigorífico empieza a funcionar sin parar.
- No lleno los estantes hasta arriba, dejo espacio para que circule el aire y el frío se distribuya uniformemente.
- Cada pocos meses limpio el polvo de la rejilla trasera: los radiadores sucios impiden una refrigeración adecuada.
- Coloco el frigorífico lejos de los radiadores y la cocina, ya que el sobrecalentamiento siempre conduce a un consumo excesivo de energía.
Estas sencillas pero importantes reglas me ayudan a ahorrar energía y a prolongar la vida útil del frigorífico. Y le doy las gracias a mi yo del pasado por haber decidido un día averiguar qué significaban esos números de la rueda.
