La ucraniana con los pómulos más grandes del mundo, la bloguera Anastasia Pokreshchuk, volvió a causar revuelo en Internet. Durante años, sus detractores afirmaron que, con su apariencia, nunca encontraría a un hombre capaz de amarla sinceramente. Pero, como dice el refrán, “para cada producto hay su comprador”, y Nastia lo ha demostrado de manera evidente.

En las redes sociales comparte abiertamente su felicidad junto a su prometido. La pareja no oculta sus sentimientos: abrazos, besos, risas — todo en público, todo con calidez. Y mientras ellos muestran su pasión, los haters apenas logran contener su envidia y su irritación.

En los comentarios hierve un mar de opiniones: desde burlas groseras hasta intentos de comprensión. «¿El chico tiene problemas de visión?», se burlan algunos. Otros, en cambio, ven en Nastia no su apariencia, sino su luz interior: «Es amable, sincera y merece amor como nadie».

También están aquellos que aún no pueden aceptarlo: «¿Quizás él logre cambiarla? ¿Devolverle su antiguo aspecto?» — escriben algunos usuarios. Pero parece que Pokreshchuk ya hace tiempo dejó de necesitar la aprobación de los demás.

Su historia habla de cómo, incluso en un mundo donde la belleza se mide con filtros y estereotipos, el amor siempre encuentra su camino. Y bajo esta publicación, como de costumbre, se encuentran los que juzgan — y los que simplemente se alegran por la felicidad ajena.

