PARTE 2: Cuando vio lo que el niño tenía… recordó lo que dejó atrás

El hombre no abrió la puerta.

No de inmediato.

Bajó la ventana apenas.

Lo suficiente.

—¿Qué es eso? —preguntó.

El niño no respondió.

Acercó la mano.

Más.

El objeto era pequeño.

Pero imposible de ignorar.

El tipo de cosa que no se olvida.

El hombre lo vio.

Y su expresión cambió.

No fue inmediato.

Pero fue real.

—Esto… —susurró.

La lluvia seguía cayendo.

Pero ya no importaba.

Porque en ese momento…

todo volvió.

Y ya no podía ignorarlo.

interesteo