PARTE 2: Cuando el conductor dudó… todo el autobús entendió que algo no estaba bien

El motor seguía encendido.

Pero nadie hablaba.

El silencio dentro del autobús era incómodo.

Pesado.

El hombre junto a la puerta ya no se movía.

Su mano aún cerca del botón.

Pero su mirada había cambiado.

—¿Qué pasa? —preguntó el conductor.

El niño dio un paso adelante.

Lento.

Seguro.

Como si supiera que todos lo estaban mirando.

—Míralo —repitió.

Las personas empezaron a inclinarse.

A observar mejor.

A intentar entender.

El conductor frunció el ceño.

—¿Qué quieres que vea?

El niño levantó la mano.

El objeto era pequeño.

Pero importante.

El tipo de cosa que no debería estar ahí.

El hombre junto a la puerta tragó saliva.

Y por primera vez…

pareció incómodo.

El conductor dudó.

Un segundo.

Solo uno.

Pero suficiente.

Porque en ese momento…

todos entendieron

que aquello

 

no era un simple viaje.

interesteo