Durante muchos años, Paul Mason fue considerado el hombre más obeso del Reino Unido: su peso alcanzó un nivel tal que prácticamente dejó de caminar y vivía totalmente dependiente de la ayuda de los demás. Su vida se convirtió en una lucha por las cosas cotidianas que a otros les resultan fáciles.

Tras decidirse por una cirugía bariátrica, emprendió un camino que lo cambió todo. En pocos años, Paul perdió más de 300 kilos, pasando de ser un «hombre récord» a una persona que podía volver a moverse, salir a la calle y respirar con más libertad.

Sin embargo, la pérdida de peso fue solo la primera parte de la prueba. Mason tuvo que aprender de nuevo a vivir en un cuerpo nuevo, a lidiar con la atención de los medios de comunicación y a recuperarse psicológicamente tras largos años de aislamiento y dependencia de la comida.

La historia de Paul es uno de los ejemplos más impresionantes de pérdida de peso extrema: el camino de un hombre que estuvo al límite, pero que finalmente dio marcha atrás.
