El nacimiento de gemelos siameses es un fenómeno raro y complicado que todavía plantea más preguntas que respuestas en el mundo de la medicina. Los niños con cuerpos unidos no solo tienen limitaciones físicas, sino que también corren riesgos graves para su vida: a veces cada uno tiene sus propios órganos, y otras veces comparten unos pocos que se desgastan rápidamente. Es posible separar a estos gemelos, pero no siempre: con demasiada frecuencia, la operación significa la vida para uno y la muerte para el otro.
Los hermanos Sohna y Mohna Singh se enfrentaron precisamente a esta cruel realidad.
Los hermanos Singh: abandonados al nacer, pero no derrotados

Los gemelos siameses Sohna y Mohna nacieron el 14 de junio de 2003 en Nueva Delhi. Sus padres dejaron a los recién nacidos en el hospital y los médicos se dieron cuenta inmediatamente de que era imposible separar a los niños. Los niños estaban unidos por la columna vertebral, tenían dos piernas para los dos, un hígado, pero dos pares de brazos, dos corazones, dos riñones y dos médulas espinales. La separación solo habría salvado a uno, por lo que los cirujanos decidieron ni siquiera considerar esa opción.
Los niños fueron trasladados a un orfanato, donde crecieron. Allí se esforzaron por darles todo lo posible. Los hermanos sorprendían a sus cuidadores por su vivacidad, perseverancia y capacidad de adaptación. Dominaron el programa escolar, aprendieron a cuidar de sí mismos y desde pequeños se sintieron atraídos por la tecnología: reparaban muebles y aparatos, ayudaban a los adultos y mostraban una independencia extraordinaria.
Esta afición determinó su destino.
Consiguieron la profesión con la que soñaban.

Al crecer, Sochn y Mohna terminaron la universidad y se convirtieron en especialistas titulados en electrónica. Los enviaron a hacer prácticas al centro de sistemas energéticos de Punyab, donde sorprendieron a todos, no por su aspecto inusual, sino por su capacidad de trabajo y su talento.
En 2021, a la edad de 18 años, los hermanos obtuvieron un trabajo oficial como electricistas en la corporación estatal Punjab State Power. Ahora se encargan del mantenimiento del equipo, realizan pequeñas reparaciones y cumplen con todas sus responsabilidades. Cada uno recibe un salario de 10 000 rupias, un ingreso digno para los estándares indios.

Su historia causó sensación en la televisión: en un programa especial se mostró cómo trabajan, viven y se las arreglan con las tareas domésticas.
Han obtenido el derecho al voto y la confianza en el futuro
Según las leyes de Punyab, a partir de los 19 años, cada uno de los hermanos tiene derecho a votar, un voto por separado para cada uno, a pesar de compartir un mismo cuerpo. Lo consideran un símbolo de independencia.
Sokhna y Mohna agradecen a todos los que les han ayudado a ponerse en pie, tanto en sentido figurado como literal. A pesar de su discapacidad y las circunstancias de su nacimiento, están convencidos de que su vida puede ser plena, intensa y feliz.
