12 años con muletas y un día que lo cambió todo. El destino de un niño con «rodillas invertidas» tras una operación milagrosa

Ulrich, un niño sonriente y abierto al mundo, nació en África con una grave patología poco común: contractura del cuádriceps femoral. Debido a ello, sus piernas se doblaban hacia atrás y no podía estirar las rodillas.

Hasta los 12 años se desplazaba apoyándose en bastones, literalmente trasladando todo el peso de su cuerpo a las manos. Los músculos de las piernas se desarrollaban muy lentamente, los huesos tiraban hacia adelante y el niño caminaba doblado por la mitad. Esto le causaba un dolor constante y los que le rodeaban lo veían como un inválido sin esperanza.

Muchos confundían su enfermedad con la poliomielitis, una consecuencia común de la falta de vacunación en las regiones pobres. Pero los médicos locales no se atrevían a operarlo: el caso parecía demasiado complicado. Sus padres no tenían dinero para pagarle el tratamiento en clínicas grandes, y Ulrich seguía sufriendo, sabiendo que lo único que le esperaba era empeorar.

El punto de inflexión en su destino se produjo cuando la organización benéfica Africa Mercy se hizo cargo del niño. Lo enviaron a hacerse unas pruebas, tras las cuales los cirujanos decidieron operarlo. Primero le enderezaron la pierna derecha y luego la izquierda; ambas operaciones fueron un éxito.

Le esperaban largas semanas de rehabilitación, pero la alegría de Ulrich era inmensa. Por primera vez en su vida, podía simplemente mantenerse erguido. Y lo primero que hizo con sus nuevas piernas fue acercarse a su madre y abrazarla.

Sin haber podido ir al colegio antes, ahora se había fijado una nueva meta: empezar por fin a estudiar.

interesteo